La trampa del azúcar

La trampa del azúcar

Cada vez son más los investigadores que apuntan a los azúcares refinados (dulces, golosinas, refrescos…) como los alimentos más dañinos para la salud consumidos en exceso.

Desde hace bastantes años, se ha culpado a las grasas de la dieta casi exclusivamente de ser la causa de los problemas de sobrepeso y cardiovasculares en los países occidentales. Sin embargo, cada vez son más los investigadores que apuntan a los azúcares refinados (dulces, golosinas, refrescos…) como los alimentos más dañinos para la salud consumidos en exceso. Ésto es un hecho más que frecuente en la actualidad, debido principalmente a 3 motivos:
 
  • Bajo precio: son baratos de adquirir y, lo que es más relevante, son baratos de producir por la industria alimentaria, lo cual le permite su obtención con posibilidades de beneficios muy rentables.
  • Fáciles de consumir: en primer lugar, su presencia nos rodea en todas partes físicamente (supermercados, kioskos, gasolineras, aeropuertos…) y en los medios de comunicación (anuncios televisivos, redes sociales…). En segundo lugar, productos como los caramelos y chocolates no necesitan condiciones de almacenamiento como la refrigeración ni de ningún otro tipo, siendo aptos para el consumo durante meses o incluso años.
  • Alta aceptación: su sabor es apreciado por la gran mayoría de la población. Una causa de ésto es la introducción de sabores dulces, demasiado concentrados en mucho casos, en bebés de pocos meses (como por ejemplo al dar un chupete mojado en miel). Ésto provoca un aumento del umbral del sabor dulce (cada vez se necesita una mayor concentración de azúcar para percibirlo).
 
Se debe acabar con su consumo generalizado en cantidades excesivas ya que sus efectos en el desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2 (no genética), sobrepeso y obesidad, y acumulación en tejidos evitando su funcionamiento normal (Ej: ojos y tejido nervioso) son más que evidentes. En el documental “Fed Up” se exponen de forma clara los efectos de éstos alimentos en la salud de la población norteamericana.
 
Para reducir el consumo de azúcar, lo principal es evitar los alimentos preparados por la industria. No solo los productos de bollería, galletas y pasteles contienen azúcar, sino que otros como las salsas de verduras contienen azúcar, debido a sus propiedades de corrección de acidez y conservantes.
 
En cuanto a las alternativas, lo ideal es recurrir a las frutas frescas como ingredientes cuando buscamos el sabor dulce. Hay frutas especialmente dulces como los plátanos, higos y brevas, uvas y cerezas y todas las frutas desecadas (uvas pasas, albaricoques, arándanos, ciruelas…) Aunque aportan algo más de kcal que el resto de frutas, son sin lugar a dudas más saludables que los productos azucarados refinados (kcal “vacías”), puesto que además aportan vitaminas, fibra y minerales.

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